Esta leyenda cuenta que había una hermosísima
princesa india llamada Elcha (en lengua aborigen significa espejo), reconocida
en su tribu por su belleza.
Esa tribu
estaba enfrentada a otra por la cual la bruja tenía simpatía. Elcha había
crecido con un compañero que no era de la nobleza pero a medida que pasaba el
tiempo, crecía entre ellos un sólido amor. Enterada de ello, la bruja de la
tribu convenció al padre de detener la actitud de enfrentamiento entre las
tribus mediante el casamiento de los príncipes.
La princesa
Elcha fue informada la noche anterior. Desesperada se lo comunicó a su amado y
escaparon velozmente hacia el norte. Minutos más tarde, enterados de la huida,
ambas tribus partieron en persecución al mando de la bruja.En un momento, los
jóvenes entendieron que habían extraviado el camino y siguieron hasta que los
detuvo un abrupto corte de la superficie que terminaba en la laguna. Miraron
hacia atrás y la luz de los relámpagos iluminó a sus perseguidores, que estaban
muy cerca. Elcha y el joven no lo pensaron y decidieron arrojarse al agua.
La primera al llegar y asomarse a la laguna fue la
bruja, en el instante en que lo hizo, una poderoso rayo se descargó sobre ella,
dejándola petrificada. El resto de los perseguidores también se acercaron
temerosos y vieron reflejada en la superficie, cual espejo la imagen de Elcha.
Desde entonces hasta hoy, tanto la bruja petrificada
como la imagen de Elcha se pueden distinguir y es por eso que los lugareños
bautizaron así esta laguna. Existe otra versión de esta leyenda. Trata de dos
tribus cuyos caciques eran enemigos. La hija de uno de los jefes se enamoró de
un indio de la otra tribu, por lo que ambos fueron separados. Al ver su amor
frustrado, la india lloraba desconsoladamente en la laguna que se convirtió en
piedra.
También se cuenta otra historia relacionada con sirenas.
Dicen que al aproximarse a la laguna se oía el canto de mujeres rubias que
estaban encantadas. Ellas eran mitad mujer, mitad pez. Estas sirenas, al
escuchar los más leves sonidos de personas, se arrojaban al agua y desaparecían.
Pero a una de estas criaturas, muy linda y orgullosa, Dios la castigó
convirtiéndola en piedra a la orilla de la laguna.
Esta laguna se
encuentra en el departamento de Malargüe, provincia de Mendoza. Su agua es muy
dulce y cristalina. Un lugar espléndido.

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